Factores a considerar en la calidad de la semilla de pasto - Agropecuaria Tamboril Venezuela

Factores a considerar en la calidad de la semilla de pasto - Agropecuaria Tamboril Venezuela

Por Rocco Nardulli 04147627802 :::.. El éxito de una pastura está intrínsecamente ligado a la selección de semillas de alta calidad.

Estas semillas no solo son responsables de la propagación de los pastos, sino que también contienen la información genética esencial para lograr una alta productividad, que generalmente se asocia con características deseables en los forrajes.

Por lo tanto, la calidad de la semilla es crucial. Con la introducción de nuevas herramientas, las semillas adquieren un valor tecnológico significativo que favorece su implantación exitosa.

Se puede afirmar que la semilla es el insumo agrícola más importante; una semilla de mala calidad compromete la plantación y, por ende, la rentabilidad económica, lo que resulta en desperdicio y una menor eficiencia en el uso de otros insumos.

Es responsabilidad del ganadero verificar minuciosamente la calidad de la semilla antes de adquirirla, prefiriendo aquellas certificadas que se producen bajo estrictas normas de calidad.

La información necesaria para un uso adecuado se encuentra en el informe de análisis de semillas y en las etiquetas de los paquetes, lo que proporciona una garantía que no se obtiene al utilizar material propio o de comerciantes sin reputación.

La calidad del forraje producido depende de una correcta implantación del pasto, lo que implica considerar factores como el análisis químico del suelo, la corrección de acidez y fertilidad, la preparación del terreno, la elección de una semilla y variedad adecuadas, así como el momento de siembra, todos ellos determinantes para la calidad final del producto.

Las semillas deben estar libres de grietas o fisuras, ya que estas imperfecciones, a menudo causadas por daños mecánicos, pueden permitir la entrada de patógenos que afectan negativamente la germinación y el crecimiento de las plantas. Además, la uniformidad en el tamaño de las semillas es un aspecto importante, ya que contribuye a mejorar sus características, facilita la regulación de las sembradoras y asegura un brote más homogéneo de las plántulas, lo que representa una garantía adicional para el ganadero, indicando que el material adquirido ha sido debidamente procesado.

La calidad de un lote de semillas debe ser analizada en un laboratorio especializado, donde se cuente con el equipo y personal calificado para realizar los análisis necesarios, conforme a los estándares establecidos para cada especie forrajera.

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Al considerar la cotización y selección de semillas forrajeras, es fundamental tener en cuenta tres atributos: la pureza genética, las características físicas y los aspectos fisiológicos.

La pureza genética es crucial para evitar la mezcla de variedades; un ganadero que adquiere semillas de una especie específica no desea encontrar plantas de otra especie en su pastizal. Solo los productores acreditados pueden garantizar esta pureza, por lo que es esencial adquirir semillas de empresas que cuenten con campos de producción registrados e inspeccionados, cuyos procesos estén auditados y certificados.

Esta es la única opción viable para el productor, ya que, aunque puede diferenciar visualmente semillas de gramíneas de distintos géneros, no puede hacerlo entre especies del mismo género.

La legislación brasileña, de la cual provienen la mayoría de las semillas de pasto, establece que las gramíneas del género Panicum deben tener una pureza mínima del 40%, mientras que para el género Brachiaria se requiere un 60%. Se aconseja a los ganaderos adquirir semillas de exportación estándar con una pureza superior al 90%, especialmente para sistemas ganaderos más intensivos y su integración con cultivos. Esto ayuda a prevenir la introducción de semillas invasoras, plagas y esporas de hongos en la propiedad. Además, es fundamental considerar el porcentaje de germinación de las semillas, ya que un mayor porcentaje indica mejor viabilidad, vigor y longevidad en el campo. 

Asimismo, es recomendable optar por semillas que ya hayan sido tratadas por el vendedor.

El tratamiento de semillas implica la aplicación de sustancias químicas que protegen y mejoran el rendimiento agronómico del sistema semilla-germinación-emergencia, favoreciendo el establecimiento inicial y la productividad del pasto.

Estas sustancias, como los fungicidas, protegen contra hongos y pueden ser sistémicos o de contacto, mientras que otros productos pueden mejorar el rendimiento agronómico al aportar nutrientes minerales y bioestimuladores.

El peletizado es otro tipo de tratamiento que permite incorporar carbonato de calcio y fuentes de macro y micronutrientes.

La incrustación también ofrece beneficios, pero es crucial adquirir semillas de empresas que dominen esta técnica para evitar problemas de germinación desigual.

Un proceso bien ejecutado facilita el manejo de las semillas y optimiza la regulación del equipo de siembra.

Una vez adquiridas las semillas, es crucial determinar su tasa de siembra. Al calcular el consumo de semillas para el establecimiento de pastos, se debe priorizar el valor cultural de las mismas.

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Este valor cultural (VC) se define como la relación entre la germinación y la pureza física del lote de semillas, expresándose mediante la fórmula: VC = (%G x %PF) / 100, donde G representa el porcentaje de germinación y PF el porcentaje de pureza física.

Cada tipo de forraje tiene una cantidad específica de semillas por gramo y un número deseado de plantas por metro cuadrado tras la germinación.

Con estos datos y el valor cultural de las semillas adquiridas, se puede calcular la tasa de siembra en kilos por hectárea.

Además, el método de siembra, ya sea al voleo, en línea o aéreo, influye en este cálculo; es fundamental tener en cuenta que, en condiciones adversas para la siembra y germinación, se debe aumentar la tasa de siembra.

Dado que el costo de la semilla representa solo el 10% de la inversión total en pastos, es esencial que el productor ganadero analice la relación costo-beneficio del producto a adquirir.

En el sector de semillas de pasto, muchos ganaderos se enfocan únicamente en el precio por kilogramo, sin considerar la cantidad recomendada de semillas por área, lo que puede llevar a una compra errónea: optan por la opción más económica y terminan gastando más en la formación del pasto debido a la necesidad de más semillas por hectárea.

En mis evaluaciones, he observado que un mejor patrón de semillas reduce el costo de inversión por hectárea para la siembra, por lo que el enfoque debe estar en el valor total invertido por hectárea en semillas de calidad similar, en lugar de en el precio por kilogramo.

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